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ACREDITACIONES HOSPITALARIAS

Por: Ing. Arq. Juan Armando Monroy López

Gerente de Gestión de la Calidad

Beneficencia Española de Tampico

 

La calidad en la atención sanitaria constituye uno de los determinantes estratégicos más relevantes para la sostenibilidad y el desarrollo organizacional de las instituciones médicas privadas. En un entorno caracterizado por mayor complejidad clínica, transición epidemiológica hacia enfermedades crónicas, incremento en la expectativa de vida y presión financiera creciente, la calidad se posiciona como un componente estructural del modelo de negocio hospitalario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023) define la calidad de la atención como el grado en que los servicios sanitarios aumentan la probabilidad de resultados deseados y son consistentes con el conocimiento profesional vigente. Este concepto integra no solo resultados clínicos, sino también seguridad del paciente, experiencia del usuario, eficiencia operativa y equidad. Desde la publicación de Crossing the Quality Chasm por el Institute of Medicine (2001), las seis dimensiones clásicas —seguridad, efectividad, oportunidad, eficiencia, equidad y centralidad en la persona— continúan orientando los marcos regulatorios y de acreditación a nivel global.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y de la Secretaría de Salud, México cuenta con más de cuatro mil hospitales entre públicos y privados, de los cuales una proporción significativa corresponde al sector privado. Sin embargo, el número de hospitales que se encuentran acreditados por uno o varios modelos ya sea nacional o internacional sigue siendo reducido en comparación con el total de establecimientos en operación. Informes periodísticos y análisis sectoriales recientes señalan que el porcentaje de instituciones con acreditaciones formales es limitado, lo que evidencia una oportunidad estratégica para el fortalecimiento del sector privado mediante modelos estructurados de evaluación externa.

En el ámbito nacional, el Consejo de Salubridad General (CSG) es el organismo público encargado del proceso de acreditación de establecimientos de atención médica y su modelo evalúa estándares relacionados con estructura, procesos clínicos, seguridad del paciente, gestión de riesgos y resultados. Aunque el número exacto de hospitales acreditados varía año con año, representa una fracción del universo hospitalario nacional (Consejo de Salubridad General, 2024). La acreditación CSG ha evolucionado habiendo integrado en sus estándares criterios, modelos y prácticas que actualmente se solicitan en otros modelos de nivel internacional reforzando la importancia de enfoques cómo la atención centrada en la persona y la gestión de riesgos clínicos y de los procesos organizacionales, así como la implementación de mecanismos, registro y medición para evaluar el nivel de calidad y seguridad que reciben los pacientes y su familia.

A nivel internacional, destacan modelos como Joint Commission International (JCI) y Accreditation Canada (AC–Qmentum). JCI ha acreditado a cientos de organizaciones hospitalarias en más de 70 países, consolidándose como uno de los estándares más reconocidos en materia de seguridad del paciente y gobernanza clínica (Joint Commission International, 2023). Accreditation Canada, por su parte, ha desarrollado el modelo Qmentum, implementado en diversos países y orientado a fortalecer liderazgo, cultura de seguridad y mejora continua (Accreditation Canada, 2022). En México, pocos son los hospitales privados que han logrado acreditaciones internacionales, por lo que se posicionan como referentes en calidad debido al grado de madurez organizacional y recursos que ameritan estos modelos.

La evidencia científica respalda la relación entre acreditación y fortalecimiento organizacional. Una revisión sistemática publicada en International Journal for Quality in Health Care concluyó que la acreditación se asocia con mejoras en cumplimiento de estándares clínicos, documentación, procesos de seguridad y estructuras de gobernanza (Alkhenizan & Shaw, 2011). Estudios posteriores han señalado que los hospitales acreditados presentan mayor madurez en sistemas de gestión de calidad, cultura organizacional orientada a la seguridad y mejores prácticas en análisis de eventos adversos (Shaw et al., 2014).

Desde una perspectiva comparativa internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2022) ha señalado que los sistemas de salud con marcos robustos de evaluación externa y transparencia, así como de indicadores tienden a mostrar mejores resultados en seguridad y eficiencia. Países como Canadá, Australia y Estados Unidos han integrado la acreditación hospitalaria con sistemas de reporte público de indicadores, fortaleciendo la rendición de cuentas institucional.

El Global Patient Safety Action Plan 2021–2030 (OMS, 2021) enfatiza que los eventos adversos prevenibles constituyen una de las principales causas de daño en los sistemas sanitarios a nivel mundial. Investigaciones publicadas en BMJ han estimado que el error médico representa una causa significativa de mortalidad prevenible (Makary & Daniel, 2016). En este contexto, los modelos de acreditación funcionan como marcos estructurales que promueven análisis sistemático de incidentes, implementación de barreras de seguridad y aprendizaje organizacional continuo.

En hospitales privados de segundo y tercer nivel, caracterizados por alta especialidad, unidades críticas y tecnología avanzada, la acreditación impacta en múltiples dimensiones estratégicas. En la dimensión clínica, promueve adherencia a guías basadas en evidencia, protocolos estandarizados y vigilancia de indicadores sensibles a la seguridad. En la dimensión operativa, favorece trazabilidad documental, estandarización de procesos y reducción de variabilidad clínica. En la dimensión financiera, contribuye indirectamente a disminuir costos asociados a eventos adversos, reprocesos y litigios.

Comparativamente, estudios internacionales han mostrado que hospitales acreditados tienden a presentar mayores tasas de cumplimiento en indicadores de procesos clínicos, como administración oportuna de antibióticos profilácticos, identificación segura del paciente y cumplimiento de listas de verificación quirúrgica (Braithwaite et al., 2017). Aunque el impacto en la mortalidad hospitalaria puede depender de múltiples variables contextuales, la literatura coincide en que las acreditaciones fortalecen la infraestructura organizacional y la cultura de seguridad.

En México, el reto principal radica en ampliar la cobertura de acreditaciones, la accesibilidad a los modelos y a contar con un mayor número de profesionales que asesoren en los procesos de implementación. La evidencia sugiere que el verdadero impacto ocurre cuando la acreditación se integra a la estrategia corporativa, con liderazgo directivo visible, participación del cuerpo clínico y sistemas robustos de indicadores.

Desde la perspectiva del desarrollo organizacional, la acreditación impulsa la transformación cultural. Promueve liderazgo clínico, gestión basada en datos, cultura justa y aprendizaje institucional. Estas características fortalecen la resiliencia organizacional frente a crisis sanitarias, cambios regulatorios y dinámicas competitivas del mercado privado.

 

En conclusión, la calidad en la atención sanitaria constituye un elemento estratégico central para los hospitales privados mexicanos de segundo y tercer nivel. Los modelos de acreditación nacionales e internacionales proporcionan marcos estructurados que fortalecen gobernanza clínica, estandarización de procesos y cultura de seguridad. La evidencia nacional e internacional sugiere que, cuando se implementan de manera estratégica y sostenida, estas acreditaciones contribuyen al desarrollo organizacional, mejoran procesos clínicos y consolidan ventajas competitivas sostenibles en el sector salud. Sin duda el considerar implementar cualquier proceso de acreditación avalado por un organismo reconocido demuestra el compromiso directivo por crear un entorno centrado en el paciente, su familia, el colaborador, además de la consolidación de una cultura de trabajo orientada a la efectividad, los buenos resultados, el incremento de la reputación y el enfoque en la salud de su comunidad.

 

Referencias

 

Accreditation Canada. (2022). Qmentum International program overview.

 

Alkhenizan, A., & Shaw, C. (2011). Impact of accreditation on the quality of healthcare services: A systematic review. International Journal for Quality in Health Care, 23(4), 407–416.

 

Braithwaite, J., et al. (2017). Health service accreditation as a predictor of clinical and organisational performance. BMJ Open, 7(1), e014262.

 

Consejo de Salubridad General. (2024). Sistema Nacional de Certificación de Establecimientos de Atención Médica.

 

Institute of Medicine. (2001). Crossing the quality chasm: A new health system for the 21st century. National Academy Press.

 

Joint Commission International. (2023). Accreditation standards for hospitals. Makary, M. A., & Daniel, M. (2016). Medical error—the third leading cause of death in the US. BMJ, 353, i2139.

 

Organización Mundial de la Salud. (2021). Global patient safety action plan 2021–2030.

 

Organización Mundial de la Salud. (2023). Quality of care.

 

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2022). Health at a glance

2022: OECD indicators

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