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Nuevo contrato social (Parte II)

Lic. Rafael Martín del Campo

 Mencionamos en el número anterior el origen del Contrato Social y la pérdida de vigencia del que actualmente nos rige. Todo conforma el Contrato Social: nuestras normas, el marco jurídico, las instituciones que lo aplican y nuestras condiciones de vida, incluyendo la dinámica familiar y comunitaria.

Al revisar todo este entorno, surge una pregunta inevitable: ¿cuál debería ser el Contrato Social para el siglo XXI?, ¿por dónde empezar? Iniciaremos con una afirmación de validez universal: sin salud no hay nada, y sin educación no podremos mantener ni recobrar la salud.

 

EDUCACIÓN

Expresan los educadores que los primeros mil días de vida de un bebé son fundamentales para su desarrollo cognitivo y su capacidad de aprendizaje. Desgraciadamente, la mayoría de los bebés carecen de estimulación temprana y, posteriormente, se convierten en niños rezagados en su desarrollo físico e intelectual, con lo cual se erosiona su potencial educativo y, en consecuencia, su futuro éxito laboral.

Todo esto concierne tanto a las familias como a la sociedad en general; es decir, es un asunto propio del Contrato por sus repercusiones transversales, mismas que algunos gobernantes, legisladores y políticos no desean ver. Lo que hoy se pretende ahorrar en presupuestos públicos, más adelante la realidad lo cobrará con réditos.

 

EL TRABAJO

El trabajo no solo nos proporciona un medio de vida: nos vincula con la sociedad y nos permite sentirnos útiles. Mediante aportaciones establecidas en nuestra nómina contribuimos a un sistema de seguridad social que proporciona atención médica y un fondo de pensiones o jubilaciones. Con dichas contribuciones también aseguramos que las generaciones que vienen detrás puedan beneficiarse del gasto social, como nosotros lo haremos al retirarnos.

El papel del gobierno no es regalar dinero, sino generar riqueza, empleos y atraer inversiones. El trabajo informal, es decir, el no regulado, crece más en las economías no desarrolladas que el mercado laboral formal. Además, el trabajo informal no paga impuestos, pero consume bienes y servicios financiados con estos.

Existe también la amenaza de la automatización del empleo mediante las tecnologías desarrolladas, así como un miedo creciente al despido cuando se desempeñan tareas repetitivas. Es un hecho que la inteligencia artificial llegó para quedarse, y que posee tanto aspectos admirables como intimidantes.

 

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La inteligencia artificial tiene una enorme capacidad disruptiva y modificará la trayectoria y el modo de vida de la sociedad. Si se une a la computación cuántica, se dará paso a una nueva era de la computación con macrodatos. La inteligencia artificial también nos sorprenderá en las impresiones en tercera dimensión.

Ya mencionamos la apropiación de la inteligencia artificial sobre los empleos rutinarios, pero ¿qué pasará si también llega a apropiarse de los trabajos que requieren capacidad de razonamiento y juicio?, ¿y si se convierte en una superherramienta en manos indeseables? La sociedad deberá mantenerse atenta y quienes diseñen políticas públicas deberán implantar un código de ética para su uso.

 

SALUD

Una aspiración de toda sociedad desarrollada es proporcionar buenos servicios de salud a toda su población, y esta es una parte muy relevante de su Contrato. Los avances en la medicina han extendido la longevidad, y la población que envejece requiere nuevos fármacos y más médicos especializados, lo cual afecta inevitablemente el costo de los tratamientos. Si pretendemos una cobertura médica universal, surge la pregunta: ¿cuál debe ser su verdadera amplitud? La existencia de un Estado benefactor suena más a una utopía que a una posibilidad. Resulta romántico pensar en una cobertura de la cuna a la tumba.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un paquete de servicios de salud que abarque atención prenatal, inmunizaciones periódicas, reducción de las enfermedades transmisibles, acceso a medicamentos y hospitalización. Un aspecto positivo de la inteligencia artificial es la realización más certera de diagnósticos por imagen, al poder comparar miles de imágenes en cuestión de segundos.

 

LAS NUEVAS GENERACIONES

En noviembre de 1997, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) difundió una “Declaración sobre la responsabilidad de las generaciones actuales con las generaciones futuras”. En ella se establece que el planeta Tierra es una “herencia temporal” y que cada generación debe utilizar los recursos naturales de manera razonable, sin comprometer la vida ni modificar los ecosistemas sin considerar un desarrollo sostenible.

A 28 años de la existencia de esta declaración, llama la atención el incumplimiento del principio humanístico de “preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra”. Por tanto, el nuevo Contrato Social deberá promover la solidaridad generacional con miras a la perpetuación de la humanidad.

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