Retos estratégicos de los hospitales privados en México y el papel articulador de la ANHP

Autor: Jesús López Ruiz

 

Los sistemas de salud en todo el mundo enfrentan desafíos complejos derivados de múltiples factores, entre ellos el aumento sostenido de la esperanza de vida y el envejecimiento de la pirámide poblacional. A ello se suma el avance sostenido en la eficacia de los medicamentos, los procedimientos quirúrgicos y los tratamientos, particularmente en enfermedades de alta complejidad y elevado costo como las neurológicas, cardiovasculares y oncológicas. En conjunto, estas condiciones han provocado un incremento tanto en la demanda como en el costo de los servicios de salud. El sistema hospitalario en México no es ajeno a esta dinámica y atraviesa hoy un momento de tensión estructural, pero también de oportunidad histórica para su transformación.

Nuestro país cuenta con más de 4,300 unidades hospitalarias públicas y privadas, de las cuales alrededor de 2,700 son hospitales privados y concentran cerca del 34% de la capacidad instalada, medida en número de camas. El 90.4% de esos hospitales privados tiene menos de 25 camas, es decir, son unidades pequeñas y más de la mitad de las camas privadas se concentra en solo siete estados (Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Guanajuato, Michoacán y Puebla), lo que genera retos en el acceso a servicios para un porcentaje importante de la población.

 Al mismo tiempo, México enfrenta un déficit de infraestructura hospitalaria a nivel internacional: de acuerdo con Health at a Glance 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México tiene 1 cama de hospital por cada 1,000 habitantes, frente a un promedio de 4.2 camas en los países miembros. Esta brecha, en conjunto con los factores antes mencionados, se traduce en alta demanda y saturación en el sector público, mayores tiempos de espera y una presión creciente sobre la oferta privada que funge como complemento a los servicios públicos y permite, a quien decide utilizarlos, obtener una alternativa de atención. Además, el reto del alto gasto de bolsillo en México y la baja penetración del seguro de gastos médicos –apenas un 10% de la población– generan fragilidad y volatilidad en la demanda.

El primer gran reto de los hospitales privados es la sostenibilidad financiera en un entorno de presión económica constante. La inflación médica, impulsada por el encarecimiento de insumos clínicos y tecnología biomédica que en su mayoría se importa, junto con el aumento de los salarios y prestaciones, ejerce una fuerte tensión sobre una industria que, por su naturaleza, requiere elevadas inversiones de capital y opera con una estructura amplia de gastos fijos.. De hecho, de acuerdo con datos recientemente publicados por el INEGI, el número de hospitales privados en el país en los últimos 20 años ha disminuido un 9%.

El segundo gran desafío es la brecha tecnológica: los sistemas de salud más avanzados han apostado por la digitalización integral de expedientes clínicos electrónicos interoperables, la analítica de datos, la telemedicina y la inteligencia artificial. En México la infraestructura tecnológica sigue siendo limitada. Pocos hospitales cuentan con expedientes clínicos electrónicos y la penetración de tecnología biomédica sigue siendo baja contra las necesidades de la población: existen apenas alrededor de 10 equipos de imagen de alta complejidad por millón de habitantes, frente a un promedio de 51 en la OCDE. Sin duda, las nuevas herramientas tecnológicas como son la inteligencia artificial, la teleradiología, entre otras, son elementos clave para abatir costos, automatizar procesos, aumentar la eficiencia y la calidad de la atención en el sistema hospitalario.

El tercer gran desafío es el mercado laboral, donde México, al igual que la mayoría de los países del mundo, enfrenta un déficit estructural de talento. La insuficiencia de personal de enfermería, así como la escasez relativa de especialistas médicos en ciudades más pequeñas y poblaciones alejadas, genera altos costos no sólo de movilidad para los pacientes, sino para todo el sistema, resultado de diagnósticos en ocasiones tardíos que generan mayor gasto en la atención y menor eficacia del tratamiento. Por ello, la formación continua de especialistas y el uso de tecnología que acerquen a los pacientes al diagnóstico y tratamiento en etapas tempranas son, sin duda, prioridades en los que sectores público y privado deberán trabajar en conjunto en los siguientes años.

Finalmente, en términos regulatorios, el sector privado opera en un entorno de alta regulación y normatividad compleja, con supervisión heterogénea y con brechas significativas en acreditación y certificación entre sus participantes. La falta de estandarización limita la posibilidad de comparar correctamente hospitales, así como la adopción de modelos de pago medidos por valor y resultados como han intentado otros sistemas de salud en el mundo.

En la Asociación Nacional de Hospitales Privados sabemos que estos retos deben afrontarse con compromiso y responsabilidad y por ello debemos asumir un rol activo de apoyo al sector y a los hospitales agremiados. En este sentido, hay cuatro grandes temas que forman parte de la agenda estratégica en los que la asociación enfocará sus esfuerzos de los siguientes dos años:

  1. Desahogo de una agenda de trabajo colaborativo entre el sector hospitalario y el asegurador, buscando tanto un modelo de atención como de aseguramiento privado más sostenible y eficiente.
  2. Desarrollo de herramientas de formación y profesionalización del talento médico, paramédico y de enfermería en los hospitales agremiados que permita aumentar la oferta y la calidad de quienes trabajamos en el sector salud. 
  3. Generación de información estadística e indicadores para medir la calidad de la atención hospitalaria y poder crear información confiable, consistente y comparable en el sector salud de nuestro país.
  4. Colaboración con el sector público en iniciativas para mejorar el acceso a servicios médicos, la calidad, así como mejoras regulatorias, certificaciones y otras herramientas que beneficien al sistema de salud en México.

 El futuro del sector dependerá de nuestra capacidad para construir estrategias, acuerdos y soluciones ante estos desafíos. La ANHP tiene una responsabilidad moral con el gremio que articula innovación, información, mejores prácticas y nuevas tecnologías que mejoran la calidad y la eficiencia en la atención hospitalaria privada.

Fortalecer al ámbito privado es un objetivo colectivo y una agenda de desarrollo y bienestar social para nuestro país.

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