POR: A. GARCÍA
El sector de la salud privada en México se encuentra en una carrera de constante innovación, donde la experiencia y la calidad de los servicios son la moneda de cambio más valiosa y el principal motor de inversión.
En el centro de esta evolución crítica, se encuentra la sala de operaciones, el epicentro de la atención de alta complejidad y la piedra angular del prestigio hospitalario.
Anteriormente, el quirófano era un espacio de tecnología fragmentada. Equipos de diferentes fabricantes operaban de forma aislada y poco se hablaba de la comunicación y conectividad entre dispositivos.
La palabra “inteligente” era un adjetivo lejano a la realidad.
A continuación, exploraremos la trayectoria histórica de la sala de operaciones, con la finalidad de dimensionar la complejidad y el valor de la tecnología que hoy gestionamos.
Además, conoceremos los dos principales hitos que revolucionaron la atención quirúrgica y su impacto actual traducido en números y estadística.
El Nacimiento de un Quirófano Aséptico: La Base de la Seguridad.
No hay otros espacios hospitalarios que hayan evolucionado tanto a través de las épocas, como los quirófanos. Ya ha pasado tiempo desde los días en que se operaba sin anestesia ni antisépticos, y donde los pacientes a menudo fallecían durante la cirugía, sufriendo un enorme dolor.
A finales del s. XVIII se usó por primera vez el término anfiteatro. En tales recintos, los cirujanos mostraban sus habilidades en la materia a la audiencia. A veces, llegando incluso a 450 asistentes, eran tiempos en los que la anestesia no se había descubierto, y donde: “asepsia”, era un término todavía por inventar. Las infecciones postquirúrgicas eran la norma, y además estaban aceptadas como parte del proceso de curación.
La consecuencia era una amputación o incluso a la muerte. Por lo tanto, antes de que se pudiera pensar en tecnología avanzada, la cirugía tuvo que ser, ante todo, segura.
La adopción de la anestesia (a mediados del siglo XIX) eliminó el dolor, y el trabajo de Joseph Lister (en la década de 1860) sentó las bases de la asepsia y la esterilización. Este paso transformó la sala de operaciones de un anfiteatro público, a un espacio restringido y enfocado en el control de infecciones, sentando la base física y de seguridad para cualquier evolución futura.
La Era de la Cirugía en Tiempo Real: El Primer Salto a la Visualización
El verdadero salto hacia la “inteligencia” y la modernidad vino con la capacidad de ver en el interior del cuerpo sin una gran incisión. En la década de los 80, con la aparición de la cirugía laparoscópica, se introdujeron monitores de alta definición y cámaras de video.
Sin embargo, el reto se tradujo en un quirófano lleno de equipos independientes y una maraña de cables.
El cirujano debía alternar su atención entre controlar instrumentos largos, mirar un monitor y, a menudo, consultar información diagnóstica en impresiones fuera del campo estéril. Este escenario evidenció la necesidad crítica de integración.
El Hito Estratégico: El Surgimiento del “Quirófano Híbrido”
Para finales de los 90 e inicios del siglo XXI, surge el primer concepto sólido de un “quirófano inteligente”. Fue impulsado por la necesidad de fusionar diagnóstico y tratamiento en un único espacio. Surgió principalmente, para especialidades cardíacas y vasculares.
Este nuevo espacio incorporaba sistemas de imagenología avanzada en la sala quirúrgica.
Además, permitía verificar el resultado operatorio en tiempo real, sin la necesidad de mover al paciente a Radiología. Dicho cambio estableció un diferenciador clave en la atención al paciente. Brindó una definición más clara de la integración de dispositivos médicos como un activo estratégico.
Un Nuevo Panorama: De la Historia a los números
Los riesgos que representa cada procedimiento quirúrgico se han visto disminuidos en la actualidad gracias a la innovación en la tecnología de las salas de operaciones.
Dando un salto de la historia, a números tangibles del presente, podemos decir que las grandes marcas de equipo médico han sabido innovar y diferenciar su tecnología. Esto se ha logrado, mediante la conectividad y el desarrollo de nuevas plataformas tanto de hardware como de software.
A través de la integración, se satisfacen las necesidades de aquellos que operan un hospital, desde lo administrativo hasta el usuario final. Si bien, representan una fuerte inversión, las ventajas y beneficios se reflejan en dos principales hitos: la seguridad en la práctica quirúrgica y la eficiencia en el flujo de trabajo en el quirófano.
De acuerdo con datos de la Organization for Economic Co-operation and Development (OECD), las salas de cirugía, representan hasta el 30% de los costos hospitalarios totales, y más del 60% de las ganancias operativas en hospitales de gran tamaño. La incorporación de herramientas digitales e integradas, ha demostrado ser innovación en la gestión quirúrgica.
Según un estudio de Frost & Sullivan, las soluciones inteligentes, tienen el potencial de disminuir los tiempos de inactividad hasta en un 40%, incrementar la precisión en la planificación quirúrgica en un 35% y reducir las complicaciones postquirúrgicas, en un 20%. Estos beneficios no solo optimizan los recursos, sino que también generan mejoras directas en los resultados para los pacientes.
El Desafío Actual: México hacia la transformación.
Con el tiempo, la tecnología hospitalaria en México ha experimentado una notable transformación. En nuestro país, hay más de 2,500 hospitales privados; el 52% centrados en 7 entidades federativas: Estado de México (437), Ciudad de México (244), Jalisco (207), Guanajuato (181), Michoacán (142), Veracruz (140) y Puebla (132).
Innovar, en el mercado de la salud privada en México, se ha vuelto una necesidad para todas estas entidades, porque es cada vez más competitivo.
Los hospitales han incursionado en mejorar la conectividad e integración, enfocándose en ser modernos con equipo médico de vanguardia y capacitación del personal. A medida que la tecnología continúa avanzando, la promesa de los quirófanos inteligentes en cada institución privada de prestigio, se encuentra cada vez más cerca.
México está en posición de liderar los avances de cirugía en América Latina. Sin embargo, no basta con afirmar que se cuenta con un “quirófano inteligente”. Lo importante es que cuando el usuario y el paciente estén en él, perciban lo que realmente es una sala de operaciones con equipamiento de primer nivel. Que se cumpla con el objetivo de ofrecer una atención especializada.
El desafío es que las principales marcas de tecnología hospitalaria y las instituciones de salud privada trabajen de cerca en pro de esta renovación. No solo se trata de posicionarse en el mercado, sino también de transformar la atención médica, generando un cambio significativo en la experiencia del paciente en el ámbito quirúrgico y que se pueda ver reflejado en su calidad de vida.
