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EL IMPACTO DE LA PRESIÓN DEMOGRÁFICA EN MÉXICO: desafíos y oportunidades para la salud, economía y sociedad

Por: Lic. Ma. Rosalina León López

Entrevistado: Rodrigo Pacheco

En un contexto global donde los cambios demográficos están redefiniendo las estructuras sociales y económicas, México no es la excepción. La reciente entrevista con Rodrigo Pacheco, reconocido experto en negocios nos ofrece una visión profunda y clara sobre cómo la presión demográfica, especialmente el envejecimiento poblacional y la baja tasa de fertilidad, puede afectar múltiples aspectos de nuestro país.

Con este contexto, definiremos la forma en que estos factores impactarán la salud, la economía, la educación y la migración, al tiempo que se tratará de visualizar qué estrategias pueden adaptarse para afrontar estos desafíos.

En un México que aún se percibe como un país joven, es normal que cueste trabajo pensar en el impacto que a mediano plazo puede presentarse, tal vez por ello no parece necesario voltear a ver a países hoy más prósperos como Japón, que pueden ser ejemplo claro del impacto de los cambios demográficos, o aquellos europeos que aún con esta situación gozan de una mayor prosperidad.

La presión demográfica y su efecto en los servicios de salud

Esta realidad es definida por Rodrigo Pacheco como un “tsunami demográfico” que se traduce en una mayor demanda de servicios de salud a corto y mediano plazo. La población envejecida, sumada a un alto porcentaje de informalidad laboral (55%), significa que muchos mexicanos no han ahorrado para su vejez ni cuentan con sistemas de pensión adecuados.

El 45% restante de la población, aquella que sí tiene un empleo formal, considerando las reformas del sistema de ahorro para el retiro, no llegará a recibir un porcentaje superior al 70% del sueldo que hoy percibe, y si bien, se considera que en esa edad los gastos son menores en general, hay aspectos como el de salud que implican, en la mayoría de los casos, una erogación superior al ingreso, pues las opciones del sector público para atenderlos son insuficientes, ante esto, la pensión también lo será.

Además de la informalidad laboral, la mayoría de los mexicanos no tienen conocimientos adecuados sobre finanzas personales, interés compuesto o ahorro para el retiro, lo que dificulta que puedan prepararse para una vejez digna.

Esto generará una presión significativa sobre el sistema público de salud, que en años recientes ha sido debilitado por decisiones políticas y administrativas que priorizaron transferencias en efectivo con mayor rentabilidad electoral, en lugar de mantener la infraestructura y recursos hospitalarios, por poner un ejemplo, no se considera prioritario abastecer medicamentos , y lo delicado es, que los efectos de estas decisiones se van a percibir en el peor momento, que será aquel en el que todos los hoy productivos se acerquen a la vejez, por otro lado, las finanzas públicas tendrán también una gran demanda para la pensión universal y a eso se le suma que lamentablemente para gran parte de la población seguirá siendo tentadora la oferta de percibir una pensión que, a la larga no resolverá grandes problemas en lo individual, pero sí impedirá mejoras en el sistema público.

Este fenómeno se traduce en un incremento en el gasto sanitario, mayor carga para hospitales públicos y privados, y una mayor demanda de medicamentos y atención especializada. La insuficiente infraestructura hospitalaria, concentrada en pocos estados, genera también desigualdades en el acceso a los servicios, afectando especialmente a las comunidades más vulnerables. La atención médica de calidad y la prevención son fundamentales para mitigar estos efectos, pero requieren inversión en recursos humanos y en tecnología.

Impacto económico y social

El envejecimiento poblacional y la baja fertilidad también tienen implicaciones directas en la economía. Si la población activa disminuye, la productividad y el crecimiento económico se ven afectados. México aún cuenta con un bono demográfico —una masa de jóvenes en edad productiva—, pero este momento de oportunidad está en sus últimas etapas, y sin acciones estratégicas, el país enfrentará un declive en su fuerza laboral en las próximas décadas.

Para un país como el nuestro, exitoso en el sector de la manufactura, la apuesta a la automatización y el manejo de robots en diversos procesos productivos puede disminuir las oportunidades laborales futuras, el uso de la IA hará lo propio, pues menos personas serán capaces de realizar las mismas tareas en menor tiempo y con menos esfuerzo ante estos apoyos tecnológicos.

En el sector salud, la automatización y la inteligencia artificial ofrecen oportunidades para optimizar y reducir costos. La consolidación de hospitales grandes, la innovación en modelos de financiamiento y la participación del sector privado son estrategias que pueden aliviar la carga del sistema público y mejorar la calidad del servicio. Pero no se puede obviar que un 55% de los hospitales privados se encuentran concentrados en seis estados, por lo que los habitantes de pequeñas ciudades deben viajar a la capital de su estado o a veces trasladarse a Guadalajara, Monterrey o Ciudad de México, ante esto es claro que tenemos un problema de concentración de infraestructura, así como de estructura de costos, pues su responsabilidad se reparte entre las compañías aseguradoras, los médicos y los hospitales privados, sin que con claridad se especifique el porcentaje que impacta cada uno.

A mayor tamaño de hospital, será más fácil el acceso a la vanguardia tecnológica y al logro de sinergias e incentivos, mientras que los hospitales más pequeños (25-50 camas), lo tendrán más complejo, aunque en el tema de la demanda de atención por parte de los pacientes futuros, todos serán necesarios, pues es un hecho que, por ejemplo, la obesidad y los malos hábitos alimenticios que inciden en enfermedades crónicas, aumentarán también los costos en salud y reducirán la calidad de vida de los mexicanos del mañana.

En el tema de la educación, aspectos financieros debieran considerarse desde las etapas tempranas, pues en muchas ocasiones, los adultos no tienen mucha información sobre aspectos económicos, no comprenden el manejo de plazos y de intereses que pueden llegar a comprometer su estabilidad, no hay conciencia sobre la administración del gasto para que este no sea mayor al ingreso ni tampoco del manejo adecuado de créditos.

Otro tema básico en la educación tiene que ver con los hábitos alimenticios, no podemos generalizar pensando que toda persona con obesidad lo es porque no tiene el hábito del ejercicio, la obesidad viene de lo que se aprende en casa, por la falta de una combinación adecuada de alimentos que afecta a los menores y a la larga puede generarles enfermedades crónico-degenerativas, y lo peor es que encontrar la solución se vuelve complejo, pues aunque llevar una sana alimentación pudiera no ser tan difícil, sí lo es en un entorno familiar de bajos ingresos donde el tiempo es insuficiente y las distancias a recorrer para llegar al trabajo puedan contarse por horas, ante esto resulta más sencillo saciar el apetito de los menores o los propios con alimentos altos en calorías sin importar su calidad, en lugar de elegir aquellos más asequibles que pudieran convertirse en un buen alimento, pero que hay que preparar.

Por otra parte, en el aspecto cultural, la migración es vista como una salida para muchas familias, pero en realidad representa una pérdida de talento y potencial productivo. La historia de las remesas y el flujo migratorio revela que México depende en buena medida de la migración para sostener su economía familiar y, en cierta medida, su estabilidad social. Ante esto habría que buscar que sea atractivo quedarse y trabajar en nuestro país, no esperar a que el máximo potencial se alcance cuando se cruza la frontera, y es que allá sí se trabaja con responsabilidad, se cumplen las normas y se hace posible el ahorro y la

inversión, si solo la mitad de los recursos que generan los mexicanos con su trabajo en Estados Unidos se generara en el país, la historia se contaría diferente.

Además, no puede olvidarse que estar vinculados a la mayor economía del planeta puede influenciar un futuro prometedor, pero también amenazante.

Estrategias para transformar los desafíos en oportunidades

Rodrigo Pacheco propone que, si bien el panorama puede parecer desalentador, existen caminos para aprovechar el bono demográfico y preparar a México para un futuro más sostenible.

En comparación con otros países, nuestra edad promedio es menor, eso significa que aún tenemos oportunidad pues contamos con una población productiva que podría apoyar a construir un futuro más estable.

Oportunidades adicionales vienen también por el tamaño de nuestra población que bien organizada podría generar grandes cambios, todos hablando el mismo idioma y sin conflictos sociales profundos que puedan evitar su desarrollo.

Importante también es ser optimistas porque nunca se ha conocido a un pesimista al que le vaya bien, el optimismo y la autoestima son indispensables, el saber que el reto que tenemos enfrente se puede lograr, pero sin dejar de ser realistas para evitar perder tiempo, pues la oportunidad cada vez se hace más corta.

Para los hospitales privados, no se puede olvidar que el desafío que tenemos enfrente es inevitable y que del éxito que ellos alcancen, depende la salud de muchos mexicanos.

Podemos concluir que la presión demográfica en México representa un reto multifacético que requiere respuestas integradas y visionarias. La salud, la economía, la cultura y la política deben trabajar en conjunto para diseñar estrategias que aseguren un futuro más próspero y equitativo. La experiencia de otros países y las oportunidades tecnológicas ofrecen una ruta para transformar una posible crisis en una etapa de crecimiento y desarrollo sustentable. Es imperativo que las instituciones, el sector privado y la sociedad civil actúen con urgencia, optimismo y creatividad para enfrentar estos desafíos y aprovechar las oportunidades que nos brinda nuestra realidad demográfica.

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