Editorial Lic. Álvaro López Aldana
Al llegar el final de mi presidencia en la Asociación Nacional de Hospitales Privados (ANHP), tengo la certeza de que las transformaciones más importantes que logramos no se miden únicamente en proyectos, indicadores o convenios. Se reflejan, sobre todo, en la manera en que aprendimos a trabajar juntos. Nada de lo alcanzado habría sido posible sin la disposición del sector para colaborar, ceder, alinear visiones y construir confianza. Esa es, sin duda, la mayor fortaleza que dejo consolidada y que me llevo de esta gestión. Desde el inicio me comprometí a encabezar un servicio que fortaleciera a la ANHP como un organismo con identidad clara, con voz técnica y con una presencia estratégica en el sistema de salud de México. Ese objetivo se convirtió en realidad gracias a los esfuerzos coordinados del Consejo Directivo, los hospitales asociados y nuestros aliados institucionales.
Con agrado puedo afirmar que esta hermandad continúa representando el esfuerzo permanente del sector privado por fortalecer la atención a la salud en nuestro país, colocando siempre en el centro al paciente y a su familia. Mantenemos una búsqueda constante por ofrecer una atención médica segura y de calidad, al mismo tiempo que contribuimos activamente a la educación en salud, a la formación de recursos humanos especializados y a la actualización tecnológica. Todo ello se traduce en una labor integral que refrenda los objetivos fundacionales orientados a la mejora continua de la seguridad y la calidad de los servicios privados en la República Mexicana y, en diversos casos, también a nivel internacional.
Uno de los primeros pasos que impulsé fue la puesta en marcha de un plan estratégico profesional, desarrollado con el apoyo del Tecnológico de Monterrey, que nos permitió revisar de fondo nuestra misión, visión y principios institucionales. Este proceso fue un ejercicio de planeación y un replanteamiento profundo que redefinió quiénes somos, cómo trabajamos y hacia dónde nos dirigimos. A partir de ahí se consolidaron propósitos renovados, sustentados en valores que hoy nos distinguen con claridad: transparencia, colaboración, responsabilidad social y ética.
Así, pudimos alinear prioridades, identificar áreas de oportunidad y reconocer la necesidad de fortalecer la representación institucional. Consolidamos vínculos estratégicos con la Secretaría de Salud, el Consejo de Salubridad General, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y otras autoridades regulatorias, mediante un trabajo sostenido, técnico y de enorme profundidad operativa. Hoy, la ANHP forma parte del Comité Consultivo Nacional de Normalización de la Atención Médica y Asistencia Social, un espacio donde el sector privado tiene la oportunidad de participar en la actualización de las normas oficiales mexicanas.
Dicha interlocución permitió, entre otros aspectos, otorgar voz de los hospitales privados. Un ejemplo fue el seguimiento al nuevo modelo de certificación MONCEBPASS, cuyos estándares pasaron de 305 a 272, reorganizados en cinco ejes estructurales que redefinen la operación clínica y administrativa de todo el país: dimos seguimiento puntual al proceso de certificación del Consejo de Salubridad General, comprendiendo el modelo MOCEBPASS, sus estándares indispensables, necesarios y deseables, y los niveles de madurez institucional requeridos. Acompañamos a los hospitales en su preparación y facilitamos la transición hacia procesos de auditoría más claros y estructurados. En sintonía con lo señalado en los discursos institucionales, integramos un grupo multidisciplinario de expertos para impulsar la mejora continua, lo que permitió solidificar la cultura de calidad dentro de nuestros hospitales.
A lo largo de dos muy fructíferos años, sostuvimos reuniones estratégicas de alto nivel con autoridades federales, incluyendo sesiones especializadas con la Dirección General de Información en Salud; participamos en encuentros técnicos con la Secretaría de Salud, y colaboramos en el análisis de algunas propuestas a reformas legislativas.
La presencia de la ANHP en estos espacios no fue simbólica: gracias a la interlocución continua, logramos que los hospitales recibieran capacitaciones exclusivas, que se reconocieran las necesidades logísticas reales del sector privado y que varias decisiones regulatorias incorporaran recomendaciones operativas derivadas directamente de nuestra experiencia. Esta relación madura y constante posicionó a la Asociación como un actor indispensable en el ecosistema nacional de salud y fortaleció la reputación técnica y de liderazgo del sector privado dentro de la agenda pública.
Al mismo tiempo, robustecimos nuestra capacidad para integrar estándares internacionales de calidad. Tal como se destaca en los trabajos institucionales del último año, la ANHP consolidó su alianza incorporando criterios globales de certificación que hoy reaniman la identidad de nuestros hospitales como instituciones de excelencia. La causa, que incluyó la actualización de estándares y prácticas recomendadas, fue una base esencial para que la Asociación pudiera presentar, con seguridad y solvencia técnica, sus avances ante organismos nacionales.
En paralelo, fortalecimos de manera decisiva la proyección institucional. Expandimos el alcance de nuestras comunicaciones, modernizamos la página web, profesionalizamos la gestión de nuestras redes sociales y consolidamos la revista Nuestro Mundo Hospitalario como un referente editorial del sector privado. Este trabajo respondió a la necesidad de contar con un medio técnico, confiable y permanente que diera voz a los hospitales asociados y articulara las distintas agendas del sector. En tan solo cinco años hemos distribuido 58,700 ejemplares impresos, construyendo una presencia nacional que muy pocas asociaciones en el país han logrado. A ello se suma el crecimiento sostenido de la versión digital, que hoy registra más de 1,500 usuarios activos, con un incremento mensual constante derivado de la estrategia editorial implementada durante 2024 y 2025.
La edición 23 representó un punto de inflexión: introdujimos un nuevo diseño gráfico, con claves de color, jerarquías visuales y elementos diferenciados para contenido científico, económico e institucional, lo que agrandó la legibilidad y facilitó que los hospitales ubicaran rápidamente los temas de su interés. La revista avanza hacia su quinto año consecutivo de publicación ininterrumpida. Gracias a esta renovación, la revista no solo mantiene una versión física de alta calidad, sino que ofrece una versión interactiva gratuita, lo que amplía su alcance hacia profesionistas, autoridades sanitarias, universidades y el público general.
Así, en el ámbito de lo editorial incluimos también la profesionalización del equipo que gestiona la revista: un grupo especializado en producción impresa y digital, dedicado exclusivamente a este proyecto, lo que garantiza continuidad, rigor técnico y una línea gráfica homogénea y moderna. Asegurar la participación del 100% de los hospitales asociados en la revista no fue solo un objetivo logístico, fue una apuesta por la identidad del sector y por la creación de espacios de conocimiento y reflexión.
Por otro lado, uno de mis principales compromisos fue impulsar una visión seria, técnica y rigurosa de la calidad hospitalaria, consolidando el proyecto Statista, un esfuerzo inédito dentro de nuestra Asociación. Statista es una empresa alemana líder en el suministro de datos de mercado, información sobre consumidores, indicadores económicos y estadísticas oficiales. Su plataforma concentra más de un millón de estadísticas sobre aproximadamente 80 mil temas, provenientes de más de 22,500 fuentes y 170 sectores distintos. En materia de salud, y en colaboración con Newsweek, ha publicado durante seis años consecutivos el listado de los mejores hospitales del mundo, convirtiéndose en un referente internacional de análisis comparado.
Siendo la mejora continua de los servicios de salud privados en el país uno de los objetivos insignia de nuestra Asociación, decidimos impulsar junto con Statista un ejercicio de análisis claro, objetivo y transparente sobre los factores que inciden directamente en las expectativas de pacientes y familiares. Este modelo de evaluación permitió establecer una metodología sólida, verificable y basada en datos, a partir de la cual se identificaron oportunidades reales para elevar la calidad de los servicios. Todos los hospitales participantes compartimos la convicción de que la calidad y la seguridad con las que se atiende a pacientes y familias son perfectamente medibles, y que constituyen el eje central del desempeño hospitalario. El modelo permitió segmentar y comparar grupos similares de instituciones, de acuerdo con su nivel de atención, tipo de tratamientos, fortaleza de procesos y grado de incorporación tecnológica, lo que facilitó que cada hospital identificara con claridad sus propias brechas y áreas de oportunidad en las especialidades que ofrece.
La decisión de participar en este reto se sustentó en dos principios fundamentales: la confidencialidad de la información y la plena confiabilidad en la metodología y en los criterios de evaluación. Todo el ejercicio se construyó sobre parámetros de referencia internacionales y resultados clínicos, lo que garantizó objetividad, equidad y profundidad en el análisis.
Estos rankings internos dentro de la Asociación permitieron a los hospitales orientar sus planes de mejora con base en los resultados clínicos que entregan. Se tomó la decisión institucional de no publicar los resultados de manera abierta, fomentando exclusivamente un entorno de mejora continua entre los participantes, en concordancia con las tendencias globales. De esta manera, evitamos privilegiar aspectos reputacionales, financieros o de percepción, y colocamos en el centro las calificaciones de los resultados clínicos. Estamos convencidos de que un ranking debe ser una herramienta que oriente al paciente en lo que debe valorar al elegir un hospital, pero, sobre todo, que sus resultados deben convertirse en la base para la mejora real de las instituciones, no en un instrumento de promoción.
Todos los hospitales que participamos en este ejercicio coincidimos en que el verdadero valor de estas evaluaciones radicó en la posibilidad de identificar áreas de oportunidad para mejorar en beneficio directo de nuestros pacientes, aprendiendo de los mejores para replicar sus prácticas. Fue una experiencia de alcance global junto con Statista, que marcó un precedente para el sector hospitalario privado en México y que, sin duda, aspiramos a repetir. La participación voluntaria de los hospitales, el rigor metodológico, la integración de indicadores, diccionarios de datos, modelos de puntuación y reportes individualizados colocaron a la ANHP en un nivel de madurez que nos permite tomar decisiones basadas en evidencia y comparaciones internas confiables. Este proyecto marcará un antes y un después en la forma en que evaluamos, entendemos y mejoramos la calidad hospitalaria en México.
Fue un verdadero salto cualitativo que se dio durante esta gestión. Lo que comenzó como un ejercicio de exploración se transformó en una plataforma de benchmarking con estándares internacionales. Bajo Statista, una herramienta global de análisis comparado, con metodologías validadas y presencia en más de 30 países, logramos desarrollar un modelo robusto, sin sesgos por tamaño de hospital, capaz de medir calidad con precisión y transparencia. Esta versión fortalecida permitió integrar 100 indicadores, organizados en 27 categorías distribuidas en cinco dimensiones estratégicas, lo que ofreció a cada hospital una radiografía completa de su desempeño clínico, operativo y de experiencia del paciente.
Los hospitales participantes recibieron reportes completos y personalizados, incluyendo puntuaciones por dimensión, comparativos internos, datos de encuesta, diccionarios de indicadores y un resumen ejecutivo con fortalezas y áreas de mejora, mientras que la ANHP obtuvo una matriz analítica que, por primera vez, permitió observar tendencias sectoriales y construir políticas de calidad a partir de evidencia real. Además, uno de los mayores logros fue que las comparaciones son anónimas, garantizando confidencialidad sin sacrificar profundidad analítica. Esto permitió a los hospitales participar sin reservas y evaluar su desempeño frente a grupos de referencia y frente a estándares internacionales establecidos por Statista.
Por otra parte, los indicadores propios de la ANHP se consolidaron por séptimo año consecutivo, al inicio se contaba con 52% de avance y 66 hospitales confirmados; durante mi gestión alcanzamos 139 hospitales participantes, lo que representa el mayor nivel de colaboración técnica en la historia de la ANHP. Esta colaboración voluntaria, basada en confianza y reglas claras, convirtió al benchmarking en el ejercicio más grande jamás realizado entre hospitales privados en México.
Otro elemento histórico a destacar —presente tanto en el proyecto de Statista como en el de los Indicadores de la ANHP— es la solidez metodológica que construimos: definimos una línea del tiempo clara, establecimos criterios precisos de validación, parámetros de ponderación transparentes y reglas de inclusión consistentes. Esto sentó un precedente de orden institucional. Ambos proyectos demostraron ser equitativos: la puntuación no dependió del tamaño del hospital, confirmando que la calidad puede evaluarse de manera justa entre instituciones muy distintas. Con ello dejamos instalada una verdadera cultura de medición, transparencia y aprendizaje entre pares, basada en evidencia. Para mí, ese es uno de los legados más valiosos de estos años: haber llevado a la ANHP de la intuición a la ciencia de datos, y del discurso de calidad a la calidad demostrable.
Uno de los ejes esenciales de mi gestión fue el fortalecimiento de la colaboración con las aseguradoras, que se convirtió en uno de los logros más relevantes de mi presidencia. Renovamos de fondo la interlocución con la AMIS y establecimos mesas de trabajo permanentes que permiten avanzar en temas estratégicos como la cobertura para adultos mayores, los tabuladores médicos basados en desempeño y la homologación del proceso de alta hospitalaria. Todo ello, sin perder de vista que debemos seguir construyendo un nuevo Modelo de Salud que profundice nuestra relación en beneficio de nuestro objetivo común: el bienestar de los pacientes. Este diálogo abierto y transparente transformó una relación históricamente compleja en un espacio de corresponsabilidad y construcción conjunta. Nada lo resume mejor que la frase que marcó nuestro trabajo en común: “las mejores soluciones surgen cuando se sientan en la misma mesa quienes comparten el problema y la responsabilidad”.
Vale la pena señalar que el Consejo Directivo de la ANHP acordó abstenerse de participar en el Ranking de Hospitales Privados 2025, publicado en México por Expansión, decisión que fue comunicada oportunamente a la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD). Esta postura obedeció a la convicción de que la mejor práctica metodológica para un ejercicio de esta naturaleza debe sustentarse en la experiencia que tuvimos con Statista, cuyos fundamentos, objetivos, dimensiones evaluadas, características del análisis y alcances de los resultados fueron explicados con claridad. Enfatizamos que los procesos de benchmarking confiables permiten a las organizaciones cuestionar sus propios estándares y promover una cultura de mejora continua basada en la calidad y la competitividad.
Desde la ANHP estamos convencidos de que, a través de este enfoque, las instituciones pueden analizar, compartir y solicitar información sobre prácticas consolidadas y procesos maduros implementados por organizaciones líderes, lo que impulsa el aprendizaje organizacional, facilita la adopción de estrategias probadas, optimiza el desempeño, fomenta la innovación y fortalece el posicionamiento institucional. La conversación sostenida con directivos de FUNSALUD dejó claro que la postura de la ANHP no buscó restar valor al ejercicio de evaluación del sector, sino abrir una reflexión conjunta sobre la necesidad de contar con metodologías claras, verificables y transparentes que fortalezcan la confianza tanto de los hospitales como de los pacientes.
Durante este periodo rehicimos también la estructura interna de la Asociación a través de los comités: Indicadores, Educativo, Editorial, Científico, Administrativo, Comunicación y el de Planeación Estratégica; reactivamos dichos grupos bajo un modelo de trabajo colaborativo y multidisciplinario que hoy beneficia directamente a los asociados. Cada comité se volvió un espacio de participación activa, donde los hospitales encontraron canales claros para construir, proponer y avanzar.
Uno de los hitos más importantes fue la elaboración del primer Código de Ética de la ANHP. Con este documento dimos forma a valores que ya vivíamos en la práctica, pero que ahora se encuentran establecidos y compartidos por todos. La finalidad de este código fue sentar las bases de una ética institucional que dé continuidad a la misión de la Asociación por décadas. Tener un marco ético claro fortalece nuestra identidad institucional y deja una base sólida para quienes continuarán esta labor.
A lo largo de esta presidencia impulsamos la presencia de la ANHP en espacios de gobernanza, foros y asociaciones del sector salud. Participamos en sesiones del Programa Hospital Seguro, colaboramos con la Academia Mexicana de Cirugía, tuvimos presencia en el Consejo de Salubridad General, sostuvimos ámbitos de diálogo con COFEPRIS y representamos al sector en encuentros donde se debatieron políticas públicas de impacto nacional, estas participaciones nos colocaron como “la mejor red hospitalaria privada en cuanto a transparencia y eficiencia en comunicación”.
Hoy cierro este ciclo convencido de que el verdadero legado de esta presidencia no está en un solo proyecto, sino en las relaciones, los acuerdos, los procesos, las estructuras y la visión común que construimos colectivamente. La ANHP queda más fuerte, más ética, más técnica y más preparada para los retos que vienen.
Los ciclos terminan para recordarnos que el movimiento es parte natural de toda institución viva. Cada relevo es una señal de madurez, una invitación al cambio y una oportunidad de renovar la energía del sector. Y si algo me deja tranquilo en esta transición es saber que la Asociación queda en manos de un líder cuya trayectoria, rigor y compromiso son ampliamente reconocidos: Jesús Ruiz López asume la presidencia en un momento decisivo para el sistema de salud mexicano. Su experiencia directiva, su profesionalismo y su capacidad para construir consensos serán, sin duda, el motor de una nueva etapa. Estoy convencido de que Jesús no solo dará continuidad al trabajo realizado, sino que abrirá caminos, romperá paradigmas y llevará a la ANHP hacia estándares aún más altos de excelencia y colaboración. Su visión y su liderazgo serán un parangón único para nuestra comunidad hospitalaria.
A todas y todos los que conforman esta Asociación, les agradezco profundamente su confianza, su tiempo, su esfuerzo y, sobre todo, su capacidad de creer que trabajar juntos sí transforma realidades. Si hoy entrego una ANHP más sólida es porque ustedes hicieron posible cada avance.
Me despido con la certeza de que el futuro de la Asociación será brillante, porque está en manos de un colectivo comprometido, talentoso y dispuesto a seguir construyendo un sistema hospitalario privado más fuerte y humano. La colaboración fue, es y seguirá siendo nuestra mayor fortaleza. Ese es, sin duda, el mejor legado que puedo dejar.
