Reportaje
Dr. Bruno Chávez
Director Editorial, Nuestro Mundo Hospitalario
En octubre de 1917, líderes médicos y directivos hospitalarios convocados por el American College of Surgeons se reunieron para discutir una preocupación que comenzaba a transformar la práctica médica moderna: la enorme variabilidad existente entre los hospitales. En un mundo marcado por el estallido y desarrollo de la entonces conocida como “Gran Guerra”, algunas instituciones desarrollaban procesos clínicos cada vez más sofisticados mientras que otras carecían de mecanismos básicos para documentar la atención de los pacientes, evaluar resultados o supervisar el desempeño profesional.
Aquella reunión no buscaba resolver un problema administrativo; pretendía responder una pregunta fundamental para la medicina del siglo XX: ¿cómo garantizar que un hospital ofrezca atención segura y de calidad independientemente de su ubicación o tamaño? Las conclusiones derivadas de ese encuentro dieron origen al Programa de Estandarización Hospitalaria y a los primeros estándares mínimos para hospitales. Cuando comenzaron las evaluaciones formales, los resultados fueron sorprendentes: de los 692 hospitales inspeccionados inicialmente, únicamente 89 cumplían con los criterios establecidos. En otras palabras, apenas el 12.9 % de las instituciones evaluadas podía demostrar que contaba con los elementos básicos que entonces se consideraban indispensables para garantizar una atención hospitalaria adecuada.
La cifra provocó preocupación entre los líderes médicos de la época, pero también confirmó la necesidad de emprender un esfuerzo de transformación institucional. Lo verdaderamente revelador fue que por primera vez existía una metodología común para medir la calidad. Hasta entonces, el prestigio de un hospital dependía en gran medida de su reputación, de la experiencia de sus médicos o de su presencia en una determinada comunidad. A partir de ese momento comenzó a consolidarse una idea que hoy parece evidente: la calidad debe demostrarse mediante procesos, registros, supervisión profesional y resultados verificables.
Quizás la enseñanza más importante de aquella experiencia es que los hallazgos iniciales fueron interpretados como una oportunidad para mejorar. La baja tasa de cumplimiento sirvió para movilizar a hospitales, médicos y administradores hacia una meta común. En pocos años, la adhesión a los estándares superó el 90 %, lo que demostró que las grandes transformaciones en salud surgen de la voluntad compartida de medir, aprender y avanzar. La innovación tecnológica, la seguridad del paciente, la sostenibilidad financiera, la formación del talento humano y la atención de poblaciones cada vez más demandantes exigen espacios de reflexión y construcción colectiva. Por ello, la Primera Sesión Ordinaria de la Asociación Nacional de Hospitales Privados de 2026 adquiere una relevancia especial: tal y como ocurrió con aquellos pioneros de 1917, los líderes hospitalarios mexicanos del sector privado se reunieron para analizar el presente, identificar oportunidades y definir las prioridades que permitirán fortalecer la calidad y la capacidad de respuesta de las instituciones que integran el sistema hospitalario privado del país.
El 29 de mayo de 2026, esta sesión se llevó a cabo en las instalaciones del Hospital San Ángel Inn Satélite. La elección de esta sede resultó particularmente significativa por tratarse de una de las incorporaciones más recientes y relevantes al panorama hospitalario privado del país. Inaugurado oficialmente este año por el Grupo Hospitalario Dalinde San Ángel Inn, el complejo representa una apuesta por la expansión de los servicios de alta especialidad fuera de la Ciudad de México, con una infraestructura superior a las 190 camas hospitalarias y áreas especializadas que integran atención crítica, diagnóstico avanzado, medicina nuclear, oncología y atención materno-infantil. Esa nueva unidad refleja algunos de los principios que han caracterizado históricamente al grupo y la incorporación permanente de innovación tecnológica, el impulso a la investigación clínica, la seguridad del paciente; en suma, una visión centrada en la atención humana.
Cuando el presidente de la ANHP, Lic. Jesús Ruiz López, tomó la palabra, destacó cómo los nosocomios de los asociados a la ANHP sobresalen por estándares asistenciales equiparables a los de centros hospitalarios de primer nivel en distintas regiones del mundo. Recordó que la verdadera fortaleza de la Asociación radica en la vocación compartida de sus integrantes por impulsar una medicina sustentada en la calidad, la seguridad del paciente, la formación continua del personal de salud y la búsqueda constante de mejores resultados clínicos para la población que depositan su confianza en las instituciones privadas del país.
Y es en este punto donde bien vale la pena recalcar el contenido de las aproximaciones realizadas desde la Presidencia de la ANHP: en un discurso que duró poco más de 30 minutos, Jesús Ruiz López delineó una defensa amplia del papel que desempeñan los hospitales privados dentro del sistema nacional de salud. Explicó que estas instituciones no deben entenderse como un sustituto de los servicios públicos porque son un componente complementario que contribuye a ampliar la capacidad de atención del país. Por lo anterior, la coexistencia de diversos modelos de prestación médica fortalece la cobertura disponible para la población y genera alternativas que permiten responder a necesidades clínicas cada vez más complejas. En pocas palabras, señaló que cualquier crisis que se viva desde el sector público, afectará al privado, y que cualquier colapso en alguna de estas esferas arrastrará irremediablemente al otro. La invitación a la cooperación debe permanecer abierta y lista para enfocarse en los pacientes como el centro de todos los beneficios.
El dirigente llamó la atención sobre la diversidad que caracteriza a la esfera privada. Señaló que en México existen más de tres mil establecimientos hospitalarios de este calibre con perfiles, dimensiones y vocaciones distintas, circunstancia que favorece la existencia de propuestas diferenciadas para múltiples grupos de usuarios. Esta pluralidad permite que los pacientes puedan identificar opciones acordes con sus requerimientos clínicos, sus posibilidades económicas y sus expectativas de atención. A su juicio, la variedad de esquemas disponibles constituye una de las principales fortalezas del ecosistema hospitalario nacional.
Otro de los ejes centrales de su intervención estuvo relacionado con la libertad de elección que ofrece el modelo mexicano de atención privada. Ruiz López destacó que los usuarios conservan la posibilidad de seleccionar al especialista que los atenderá, la institución en la que recibirán tratamiento y, cuando las condiciones clínicas lo permiten, distintas alternativas terapéuticas. Esta capacidad de decisión, afirmó, favorece una relación más cercana entre profesionales de la salud y pacientes, al tiempo que impulsa una competencia orientada a elevar la calidad de los servicios y a incorporar innovaciones diagnósticas y terapéuticas.
La formación de talento humano ocupó igualmente un espacio relevante dentro de su mensaje. El presidente de la Asociación recordó que numerosos hospitales privados participan activamente en la capacitación de personal médico, de enfermería y de otras disciplinas vinculadas con la atención sanitaria. Además de incorporar equipamiento avanzado, estas organizaciones destinan recursos considerables al fortalecimiento de competencias profesionales, conscientes de que la excelencia depende tanto del desarrollo tecnológico como del conocimiento y la experiencia de quienes intervienen en el proceso asistencial.
En materia de competitividad internacional, Ruiz López sostuvo que el sector hospitalario privado mexicano ofrece niveles de calidad, infraestructura y equipamiento comparables con los observados en economías desarrolladas, manteniendo al mismo tiempo costos significativamente menores para numerosos procedimientos. Explicó que el país se ha consolidado como uno de los principales destinos mundiales para el turismo médico, fenómeno impulsado por la combinación de experiencia clínica, calidez en el trato y accesibilidad económica. Dichos factores han permitido atraer a pacientes procedentes de diversas regiones del mundo que se hallan en búsqueda de atención especializada.
Para finalizar su intervención, el titular de la ANHP abordó los desafíos financieros que enfrenta actualmente la atención médica privada. Señaló que el incremento sostenido en las primas de seguros y la inflación médica constituyen fenómenos complejos que responden a múltiples variables, entre ellas la incorporación de nuevas tecnologías, el encarecimiento de insumos, la adquisición de medicamentos importados y las crecientes exigencias regulatorias. Advirtió que la presión económica sobre el sector puede limitar la capacidad de inversión futura, con repercusiones potenciales sobre la incorporación de equipamiento competente, la expansión de servicios y el acceso oportuno a tratamientos de alta complejidad.
Un ecosistema en constante construcción: educación, información estratégica y fortalecimiento institucional
Tras la intervención de la Presidencia, correspondió al director ejecutivo de la Asociación Nacional de Hospitales Privados, Actuario Miguel Ángel Hernández, presentar un balance de los principales proyectos impulsados por la organización durante los últimos meses. Su exposición permitió observar una estrategia que trasciende la representación gremial y que busca fortalecer capacidades institucionales mediante la generación de conocimiento, la formación continua y el intercambio de información útil para la toma de decisiones.
Uno de los primeros temas abordados fue el trabajo editorial desarrollado a través de la revista Nuestro Mundo Hospitalario (en la que nuestros lectores analizan el presente reportaje), publicación que se ha consolidado como un espacio de difusión para experiencias, investigaciones, tendencias y reflexiones relacionadas con el sector salud. Hernández destacó el esfuerzo realizado para ampliar el alcance de los contenidos, fortalecer los procesos editoriales y generar materiales que contribuyan a la discusión de tópicos prioritarios para la gestión hospitalaria. En este sentido, subrayó que la comunicación especializada constituye una herramienta estratégica para compartir buenas prácticas y visibilizar iniciativas relevantes dentro de la comunidad.
Posteriormente, la Dirección ejecutiva dio paso a que Fernanda Olmedo Zamora, líder de la plataforma de educación de la Asociación, presentara los avances de EDUCA, el escenario de capacitación construido por la ANHP. Durante la intervención se mostraron los cursos programados para el calendario 2026, entre los que destacan temas vinculados con seguridad del paciente, análisis de causa raíz, gestión, comunicación y humanización en la atención hospitalaria, transformación digital aplicada a la salud y liderazgo organizacional. Varias de estas actividades cuentan con el respaldo académico de instituciones como TecSalud, la Universidad Panamericana y el Instituto Nacional de Salud Pública, lo que fortalece el rigor de la oferta educativa.
El director ejecutivo señaló que la capacitación representa uno de los pilares para enfrentar los retos contemporáneos de la atención médica. La creciente complejidad regulatoria, la incorporación constante de nuevas tecnologías y las exigencias relacionadas con calidad y seguridad requieren profesionales con habilidades actualizadas. Bajo esta lógica, EDUCA busca convertirse en un mecanismo permanente para el fortalecimiento de competencias directivas, administrativas y asistenciales dentro de los hospitales asociados.
Uno de los momentos más relevantes de la presentación estuvo dedicado al informe que sobre indicadores hospitalarios 2020–2024 elaboró la ANHP; obra que ya se encuentra impresa y cuya elaboración reunió varios años de trabajo coordinado entre hospitales, especialistas y miembros del Comité de Indicadores. Hernández recordó que el proyecto constituye uno de los esfuerzos colaborativos más importantes emprendidos por la Asociación, ya que permite contar con información comparativa sobre desempeño institucional en áreas críticas de la atención médica.
La publicación reúne información relacionada con calidad, seguridad del paciente, infecciones asociadas a la atención sanitaria, readmisiones, lesiones por presión, higiene de manos y otros indicadores fundamentales para la gestión hospitalaria contemporánea. Este documento representa una herramienta para identificar oportunidades de mejora, reconocer tendencias y fortalecer procesos de evaluación basados en evidencia. Su disponibilidad marca un paso importante en la consolidación de una cultura de medición dentro del sector hospitalario privado.
Durante la misma sesión también se presentó la incorporación de nuevos integrantes a la Asociación: el Hospital Star Médica Santa Fe y el Hospital Cruz Azul Lagunas, instituciones que fortalecen la presencia nacional de la ANHP y amplían la diversidad de experiencias representadas dentro de la organización. Hernández agradeció la confianza depositada por ambos hospitales y señaló que la inscripción de nuevos asociados contribuye a enriquecer el intercambio de conocimientos y experiencias entre instituciones con perfiles distintos.
Para finalizar su intervención, se compartieron iniciativas relacionadas con herramientas tecnológicas orientadas al cumplimiento regulatorio y la gestión documental. Entre ellas destacó la presentación de plataformas diseñadas para facilitar auditorías, seguimiento normativo, certificaciones y procesos de control interno. Hernández enfatizó que la transformación digital constituye un componente indispensable para el futuro de los hospitales, particularmente en un entorno caracterizado por mayores exigencias regulatorias, necesidades crecientes de trazabilidad documental y una demanda constante de información confiable para la toma de decisiones.
En conjunto, los proyectos presentados reflejan una visión institucional que busca acompañar a los hospitales a trascender más allá de la representación gremial tradicional. La producción editorial, la capacitación especializada, la generación de indicadores comparativos, la incorporación de nuevos asociados y el impulso de soluciones tecnológicas forman parte de una estrategia orientada a fortalecer la capacidad operativa de las instituciones, promover mejores prácticas y contribuir al desarrollo sostenido del sector hospitalario privado en México.
Certificación, seguridad del paciente y excelencia institucional
Como parte de la sesión, la Dra. Cristina González de Jesús, directora general de Certificación del Consejo de Salubridad General, y una de las especialistas con mayor trayectoria en materia de calidad y certificación de establecimientos de salud en México, presentó una conferencia dedicada a los avances y alcances del Modelo de Certificación y Estandarización de Buenas Prácticas en la Atención en Servicios de Salud (MOCEBPASS). A lo largo de su trayectoria, la Dra. ha participado en procesos de certificación hospitalaria, desarrollo de estándares y fortalecimiento de modelos de evaluación institucional, y actualmente se desempeña como una de las principales responsables de la transformación del esquema nacional de certificación impulsado por el Consejo de Salubridad General, por lo que su constante relación con los asociados hizo más que relevante su conversación y contribución para comprender el intercambio de modelos de certificación que trascienden la cuestión teórica.
Durante su exposición, explicó que la certificación repercute en parámetros globalizantes y que van más allá de lo administrativo. Se trata de un proceso mediante el cual se verifica que una institución cumple estándares orientados a garantizar calidad asistencial, seguridad del paciente, gobernanza clínica, mejora continua y gestión adecuada de riesgos. Así, la certificación permite homologar prácticas, fortalecer procesos internos y generar confianza tanto entre los usuarios como entre los profesionales de la salud. De acuerdo con el propio Consejo de Salubridad General, el objetivo central consiste en asegurar que los establecimientos operen bajo criterios verificables de excelencia.
González de Jesús abordó los fundamentos del MOCEBPASS, modelo que busca modernizar la certificación nacional mediante estándares específicos para distintos tipos de establecimientos, incluyendo hospitales, unidades de hemodiálisis, centros de atención primaria, unidades ambulatorias, servicios de rehabilitación, salud mental y otras singularidades de atención. El modelo coloca a la seguridad del paciente como eje rector y promueve una visión integral en la que la calidad deja de entenderse como un requisito documental y se convierte en una herramienta de gestión institucional. A través de este enfoque, el Consejo de Salubridad General pretende fortalecer una cultura de evaluación permanente, transparencia y mejora continua en los servicios de salud mexicanos.
El desafío de construir el futuro
Concluidas las participaciones programadas, los asistentes realizaron un recorrido por las instalaciones del Hospital San Ángel Inn Satélite. Además de formalizar un cierre protocolario, la dinámica permitió observar en la práctica muchos de los conceptos discutidos a lo largo de la jornada. La infraestructura, los servicios especializados, la incorporación de tecnología avanzada y la organización operativa de la nueva unidad hospitalaria ofrecieron un ejemplo tangible de los retos y aspiraciones que actualmente acompañan al sector hospitalario privado mexicano.
La escena resultó particularmente significativa si se recuerda el punto de partida de este relato: hace más de un siglo, aquellos pioneros convocados por el American College of Surgeons comprendieron que la calidad no podía depender en exclusiva de la reputación de una institución o del prestigio individual de sus médicos. Era necesario construir estándares, compartir experiencias, medir resultados y desarrollar mecanismos que permitieran aprender colectivamente. La Primera Sesión Ordinaria de la ANHP para 2026 reflejó precisamente esa misma convicción: la certeza de que los desafíos contemporáneos de la atención médica requieren espacios permanentes de colaboración entre instituciones que, aún compitiendo en determinados ámbitos, comparten responsabilidades comunes frente a los pacientes y la sociedad.
Las intervenciones de la Presidencia, de la Dirección Ejecutiva y de los especialistas invitados permitieron advertir que la Asociación atraviesa una etapa de consolidación caracterizada por el fortalecimiento de proyectos educativos, la producción de información estratégica, el impulso de modelos de certificación, la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas y la generación de indicadores que facilitan la toma de decisiones. En conjunto, estas iniciativas revelan una organización que entiende que la representación gremial, por sí sola, resulta insuficiente para responder a las exigencias de un entorno sanitario cada vez más complejo. La construcción de capacidades institucionales se ha convertido en una prioridad tan importante como la defensa de los intereses del sector.
Al finalizar la jornada, quedó claro que el futuro de la atención hospitalaria privada en México dependerá de la capacidad de las instituciones para mantener una visión compartida sobre calidad, seguridad, innovación y sostenibilidad. La experiencia iniciada en 1917 confirmó que los cambios más significativos en la atención médica florecen cuando instituciones con vocación de liderazgo convierten el conocimiento compartido, la colaboración y la búsqueda de la excelencia en motores permanentes de desarrollo. La Asociación Nacional de Hospitales Privados parece haber asumido ese desafío. Los proyectos presentados durante esta sesión, los nuevos asociados que se integran a la organización y la voluntad de seguir construyendo conocimiento colectivo permiten anticipar que los próximos años estarán marcados por una intervención cada vez más activa en la evolución del sistema de salud mexicano, siempre con el paciente como razón última de cada esfuerzo emprendido.
